Estoy releyendo El Aleph de Borges, (suelo releer los libros que me gustan, en especial éste, y cada vez que lo leo me parece estar leyéndolo por primera vez.) El caso es que llegué al cuento llamado La casa de Asterión y mi memoria revivió un momento de frustración. Hace no mucho tiempo, un maestro del cual no guardo cariño ni respeto alguno, nos pidío que analizáramos el relato en un escrito muy breve. Yo, entonces todavía responsable y cumplidora de mis deberes, hice lo indicado. Me detuve a leerlo y a pensar cómo entendía yo lo que Borges quiso decir. Para empezar, parto de la idea de que es prácticamente imposible saber realmente lo que un autor quiso decir, y en especial si hablamos de Borges. Pero bueno, ya de entrada faltando a todo el respeto que merece este gran autor argentino, me dediqué a analizarlo y resumir mi análisis a lo más básico. Para mi sorpresa, llegué a un análisis a mi gusto interesante, aunque evidentemente simple. En realidad me pareció que valía la pena compartir este análisis, (aunque no tengo idea si tiene algo que ver con lo que Borges quiso decir). Para mi desepción, cuando llegué al salón, dispuesta a discutir con mis coetáneos compañeros la cuestión, el imbécil (que se me perdone la expresión) de mi "profesor", dio una conclusión de lo más ridícula. No se diga nada más ridícula, me pareció alarmante, fuera de lugar, y una tremenda falta de respeto para el autor. Si de por sí hablar de Borges se me hace cosa delicada, que un pelafustán lo reduzca a una nimiedad me parece de dar susto. En fin, no vale más la pena hablar del pazguato de mi maestro. He decidido, para aliviar mis frustraciones, expresarme. Así que les comparto un fragmento del breve pensamiento que partió de la lectura de La casa de Asterión, y que independientemente de su relación con el cuento se basa en un argumento simple y sensato.
(Dejando a un lado la relatividad del "mal" que señala el cuento, escribo el fragmento que me pareció de mayor relación con la arquitectura, que han de saber, es la carrera que estudio).
"En cuanto a la relación casa-habitante, creo que el significado es más profundo y más filosófico. Asterión vive en un laberinto desértico, con puertas y galerías infinitas. Pero el laberinto quizá no es laberinto, ni tampoco desértico, es talvez Asterión quien es laberíntico y desértico. Y el laberinto, a pesar de tener las puertas abiertas, es una prisión para el minotauro porque es prisionero de su propio yo. Con esto quiero decir que para el hombre perdido en si mismo, el espacio verdaderamente será un laberinto infinito. Así como para el hombre mesurado, el mismo espacio siempre estará delimitado. Por ende, la concepción del espacio es totalmente subjetiva. Entonces, el espacio es en sí el hombre que lo vive, y sólo a través de ese hombre existe ese espacio, y a través de ese espacio existe ese hombre. "
(Dejando a un lado la relatividad del "mal" que señala el cuento, escribo el fragmento que me pareció de mayor relación con la arquitectura, que han de saber, es la carrera que estudio).
"En cuanto a la relación casa-habitante, creo que el significado es más profundo y más filosófico. Asterión vive en un laberinto desértico, con puertas y galerías infinitas. Pero el laberinto quizá no es laberinto, ni tampoco desértico, es talvez Asterión quien es laberíntico y desértico. Y el laberinto, a pesar de tener las puertas abiertas, es una prisión para el minotauro porque es prisionero de su propio yo. Con esto quiero decir que para el hombre perdido en si mismo, el espacio verdaderamente será un laberinto infinito. Así como para el hombre mesurado, el mismo espacio siempre estará delimitado. Por ende, la concepción del espacio es totalmente subjetiva. Entonces, el espacio es en sí el hombre que lo vive, y sólo a través de ese hombre existe ese espacio, y a través de ese espacio existe ese hombre.
1 comentario:
TOPIL COCAINOMANO PAZGUATO Y PELAFUSTAN, descripcion perfecta.
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