He decidido hacer este blog porque hoy me invade una inquieta necesidad de hablar....es que me sucede algo que me llena de palabras y pensamientos...tengo que decir adiós.
La dualidad del adiós me cautiva. Decir adiós es siempre un momento de contradicción. Por un lado significa la partida, la separación, el fin de algo (temporal o permanente); por otro, significa el andar hacia otra dirección, una nueva bifurcación en el camino, un evento que deja atrás lo pasado y abre las puertas a algo nuevo, desconocido y por ende emocionante.
He de despedirme. Me invade una profunda tristeza y a la vez una curiosidad impaciente por el futuro. El adiós es también un acto de desprendimiento que significa un sacrificio por más mínimo que sea. Este desprendimiento puede ser una resignación o una decisión contundente. En este caso es para mí una resignación, pero esto no le resta complejidad. Siempre será difícil despedirse, como siempre será difícil abrir una puerta sin saber que hay detrás. Pero el adiós es inevitable porque no existe la eterna permanencia; todo pasa, el mundo se mueve, la vida no es estática.
Hoy siento miedo y a la vez algo de emoción por lo que sigue tras este episodio. La persona de la que hoy me despido dice con frecuencia algo que me parece de lo más certero en estos momentos; “l’unica certezza è l’incertezza”. Con esta frase me despido de ti, y espero con incertidumbre a lo que vendrá.
La dualidad del adiós me cautiva. Decir adiós es siempre un momento de contradicción. Por un lado significa la partida, la separación, el fin de algo (temporal o permanente); por otro, significa el andar hacia otra dirección, una nueva bifurcación en el camino, un evento que deja atrás lo pasado y abre las puertas a algo nuevo, desconocido y por ende emocionante.
He de despedirme. Me invade una profunda tristeza y a la vez una curiosidad impaciente por el futuro. El adiós es también un acto de desprendimiento que significa un sacrificio por más mínimo que sea. Este desprendimiento puede ser una resignación o una decisión contundente. En este caso es para mí una resignación, pero esto no le resta complejidad. Siempre será difícil despedirse, como siempre será difícil abrir una puerta sin saber que hay detrás. Pero el adiós es inevitable porque no existe la eterna permanencia; todo pasa, el mundo se mueve, la vida no es estática.
Hoy siento miedo y a la vez algo de emoción por lo que sigue tras este episodio. La persona de la que hoy me despido dice con frecuencia algo que me parece de lo más certero en estos momentos; “l’unica certezza è l’incertezza”. Con esta frase me despido de ti, y espero con incertidumbre a lo que vendrá.
1 comentario:
Creo q la despedida es siempre algo de bueno: si se va porq no hay alternativa, seguro q un dia esta persona volverà para q juntos serais feliz(y ademas mas y mas rico); si se va porq quiere irse...como no ser feliz por el?!
TENEMOS Q DARNOS CUENTA Q LA RIQUEZA DE UN HOMBRE ES SU BUSQUEDA DE LA FELICIDAD....
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